Es el primer territorio de autonomía indígena en Bolivia, más del 75% de su superficie está bajo conservación.
Charagua Iyambae es un territorio de extraordinario valor natural y cultural, reconocido por su importancia para Bolivia y el mundo. Forma parte del Gran Chaco Sudamericano, uno de los bosques secos más extensos del planeta, y constituye un refugio de vida para una gran diversidad de especies. Además, es el territorio ancestral del pueblo guaraní y el primero en Bolivia en constituirse como Autonomía Indígena Originario Campesina (AIOC).
Más del 75 % de su superficie está conformada por áreas protegidas nacionales y territorios bajo gestión de autonomías indígenas, reflejando la fortaleza y la sabiduría del pueblo guaraní en el manejo de su territorio. En Fundación Natura Bolivia trabajamos junto a las autoridades y comunidades indígenas para fortalecer esta gobernanza, proteger humedales estratégicos y especies amenazadas, y hacer frente a las crecientes presiones externas, como los incendios forestales, el cambio climático y otras actividades que ponen en riesgo la conservación del Gran Chaco.
La conservación es una decisión asumida por el Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino de Charagua Iyambae y sus comunidades. Como resultado de este compromiso, el territorio cuenta con seis áreas protegidas que resguardan más del 75 % de sus cerca de 71.000 km², consolidando uno de los modelos de conservación y gobernanza indígena más importantes de Bolivia. Estos espacios protegen la biodiversidad, las fuentes de agua, los corredores ecológicos y los medios de vida de las comunidades guaraníes, contribuyendo además a la resiliencia del Gran Chaco frente a los incendios forestales, el cambio climático y otras presiones sobre el territorio. Entre ellas destaca el Área de Manejo Integral y Conectividad del Río Parapetí y Bañados del Isoso – Yande Yari, que con sus 562.490 hectáreas constituye una de las áreas protegidas más importantes del Gran Chaco boliviano. Este territorio resguarda ecosistemas clave como los bañados del Isoso y el río Parapetí, fundamentales para la conservación de la biodiversidad, la conectividad ecológica y el mantenimiento de los servicios ecosistémicos que sostienen la vida de las comunidades y de numerosas especies silvestres.
Los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA) son un mecanismo de gestión de las áreas protegidas que promueve la conservación de los ecosistemas mediante compromisos voluntarios entre familias, comunidades guaraníes y actores locales. A través de estos acuerdos, las familias se comprometen a conservar sus bosques, proteger fuentes de agua y adoptar prácticas sostenibles, a cambio de incentivos que contribuyen a mejorar sus medios de vida. Un ejemplo es la comunidad de San Antonio del Parapetí, donde el trabajo conjunto entre Fundación Natura Bolivia, World Vision Bolivia y la comunidad permitió complementar los compromisos de conservación con mejoras en el acceso al agua potable. Gracias a esta alianza, 450 familias cuentan actualmente con un sistema de abastecimiento permanente mediante un sistema fotovoltaico con 28 paneles solares y una bomba sumergible, demostrando cómo la conservación de los bosques y la seguridad hídrica pueden avanzar de manera conjunta.
Impulsamos el monitoreo comunitario de la biodiversidad como una herramienta clave para la gestión de las áreas protegidas. En este marco, se capacita a guardianes comunitarios con un enfoque de protección local, quienes lideran procesos de vigilancia y generación de información para la toma de decisiones. Estas acciones son especialmente relevantes en el área de vida Guajukaka, donde el monitoreo comunitario contribuye a la preservación de especies amenazadas como el guanaco, actualmente en peligro de extinción en Bolivia.